Todo empezó unos días antes... Durante el embarazo, tuve diabetes gestacional, llegando a ponerme un montón de puntos de insulina... Un buen día, martes, me empecé a encontrar fatal... vomitaba, estaba débil... y cada vez peor... Por la tarde fuimos a urgencias y allí estuve hasta las 4 de la mañana... no eran capaces de subirme el azúcar y cuando me lo estabilizaron un poquito, me mandaron a casa.
Al día siguiente, bien tempranito, tenía la charla sobre la epidural y la primera cita de monitores. Estaba de 37+1 pero con el tema de la diabetes preferían tenerme controlada...
Pues bien, entro en monitores tras haber desayunado lo que mi estricta dieta marcaba y, como era la primera vez que iba, no me parecía raro que el resto de embarazadas que entraban tardaban menos que yo en irse...
Al poco rato, entra la matrona y me dice que si no tengo nada para comer... Una chica que estaba en monitores me dio una mandarina y yo sin saber a qué venía eso... la dieta era muy estricta con lo que comer y cuándo comerlo...
Un buen rato después, la matrona llamó al ginecólogo, el cual vino a decirme: "baja a la cafetería ahora mismo y te tomas un café con mucha azúcar". Mi respuesta: "no, no puedo, que tengo diabetes..." y él, de nuevo: "tómate un café con mucha azúcar que la niña no se mueve...".
Salí a buscar al papá y, toda asustada, bajé a tomarme el café... me temblaban las manos y el cuerpo entero... después de haber estado con la bajada tan grande el día antes y ahora me decían eso... con todo el miedo del mundo volví a subir a monitores y, el ginecólogo, muy amable, hasta acariciándome la mano me dijo: "tranquila, ya responde...".
Fue una mañana de locos, de ir de aquí para allá a hablar con el endocrino por orden del ginecólogo y demás... al final, la conclusión fue: "ingresas el viernes para provocarte el parto. Ya tiene el peso y no podemos correr estos riesgos...".
Era ya lo último que faltaba para acabar de rematar el embarazo tan... "peculiar" que había tenido (que ya contaré en otro momento)... pero bueno, pensé que llegaría al hospital y en un ratito mi niña estaría conmigo... aaaay, qué ilusa!!!
Llegó el viernes... el viaje al hospital recuerdo que íbamos en silencio mi marido y yo... era temprano y todavía de noche y, por petición mía, íbamos solos... no quería ver a nadie antes de ingresar para no ponerme nerviosa...
Al llegar al hospital, me suben a la sala de dilatación, me dan un pijama y me explican cómo va a ser el proceso... todo esto, yo sola, pues al papá le dejaron fuera... Me atendieron dos matronas majísimas y muy buenas profesionales, al igual que las enfermeras y auxiliares, que eran un encanto.
Un ratito después, llegó una ginecóloga a explicarme que me haría un tacto y después me pondría el Propess para empezar a borrar el cuello del útero... Diagnóstico del tacto: "estás muy verde, tómatelo con calma y si el domingo por la mañana seguimos así, te hago la cesárea...". Bueno, vale, si es así pues yo espero porque me encuentro muy bien... También me pusieron una vía con glucosa y cada media hora me controlaban el azúcar, abriendo o cerrándome la vía según la tuviera...
Ja!!! Me ponen el Propess y, como a la media hora empiezo a tener un dolor de riñones insufrible... yo me quejaba, pero claro, en los monitores no aparecían contracciones así que me decían que estuviera tranquila, que no podía dolerme mucho...
Como a las 12 del mediodía aproximadamente dejaron entrar al papá y era el que me iba contando lo que decían fuera... pues de los nervios yo no quería ni encender el móvil ni nada... así, vienen a decirme que a la hora de comer me subirán a planta a que esté en una habitación dilatando tranquilamente... Llega el momento de subir y yo no podía dejar de decir que a mí me dolía mucho, que me hicieran algo... Vi a mis familiares al subir a la habitación y no podía ni mirarlos...
Recuerdo que me llevaron una sopa de fideos para comer y yo no podía ni comer ni nada... tres cucharadas y... hala, a vomitar!!! Además, no encontraba postura en la que estuviera a gusto... no podía estar sentada, ni echada, ni de pie... y, el resto, os lo contaré el próximo día...
Un abrazo y muchos besos!!!

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