viernes, 23 de febrero de 2018

La cita más importante de mi vida (Parte 3 y última).

Hola a tod@s!!!

Por fin voy a acabar de contaros cómo fue mi parto... Nos habíamos quedado en que me dijeron que intentara dormir, que me quedaba más de un dedo de cuello de útero por borrar...

Pues bien, ahí serían aproximadamente las 11 y algo de la noche... Cuando se fue la matrona, al intentar ponerme de pie, empezó a escurrir algo por mis piernas... El papá llamó a la enfermera y, ésta, cuando llegó, de muy malas maneras me dijo: "eso no es romper aguas... romper aguas es a chorro...". Yo insistía en que podía ser una fisura de la bolsa pero ella decía que no, que vaya primeriza más lista... con toda su amabilidad, sí...

En la siguiente media hora, estando yo sentada en el sillón sin poder moverme, el papá de la criatura me cambió 15 compresas... venía, me ponía una nueva y cuando iba a tirar la que me quitaba, estaba ya para cambiarla... Nosotros no entendíamos nada, yo pensaba que no era normal que, de repente, empezara a echar coágulos y cosas pero, claro... la enfermera lo había dicho bien clarito: "no me tengáis toda la noche p'arriba y p'abajo porque no pienso venir.", así que... ¿qué podíamos hacer?

Se avecinaba una noche muy larga... tanto, que mi marido fue a tomarse dos cafés, así, uno detrás de otro... yo no quería ni que me hablase, ni que le llamase nadie para preguntar qué tal... sólo quería poder encontrar una postura en la que poder aguantar más de dos minutos...

Cuando volvió a la habitación, yo notaba cosas muy raras... como movimientos en la tripa que me dolían mucho mucho... y sólo decía: "por favor, llama a la enfermera que esto no es normal, llámala...". El papá no quería llamarla, decía que si volvía a contestar mal al final discutiría con ella... Pero, después de mucho insistir, acabó llamándola... y, tras 10 minutos muy largos, apareció por allí diciendo: "no me des la noche te he dicho, voy a llamar a la matrona pero ni una vez más".

A los pocos minutos, volvió y me dijo que la matrona quería que me bajaran a monitores, a ver si así me tranquilizaba... Cuando llegaron las celadoras, me ayudaron a levantarme y... ¡¡¡PLOF!!!, un montón de agua... Yo, miré a la enfermera como diciendo "ahora sí" y ella me contestó: "ya te measte de los nervios".

Bajé a monitores a la 1 menos 10 o así, mi marido se quedó fuera, las celadoras me ayudaron a echarme en la camilla y, mientras una enfermera me ponía las correas, la matrona me abrió las piernas y me dijo: "¿Pero tú no quieres empujar?" a lo que yo contesté: "no sé, a mí me pasa una cosa muy rara, se me mueve como la tripa o yo que sé...". Respuesta de la matrona: "una cosa rara no, estás pariendo... llamad al padre que se lo pierde".

Ahí me empecé a poner muy nerviosa, pedía la epidural y la matrona me decía que ya nada... yo aseguraba que no iba a tener fuerzas y ella me tranquilizaba... todo muy deprisa... Entró el papá, le pusieron la bata y le dijeron: "esa es la cabeza de tu hija". Todo fue muy deprisa, tanto que no daba tiempo a llegar a paritorio, que estaba a unos 4 metros de la sala en la que estábamos...

Pero sí, llegamos a paritorio, bajó el ginecólogo pensando que yo era una chica que habría ingresado y, cuando preguntó por la de la dilatación y le dijeron que era yo, no lo podía creer...

A los dos empujones, me hicieron parar... Celia venía con tres vueltas de cordón, pero afortunadamente, estaban muy flojas y no hubo mayor inconveniente... Como ya he dicho, había bajado a la 1 menos 10 aproximadamente... Pues bien, fijaos si fue rápido que, a la 1:17, me estaban cosiendo...

A mi niña se la llevaron a neonatos, ya que yo había tenido diabetes gestacional y la tenían que controlar el azúcar... Y a mí, al rato, me subieron a la habitación, en la que la enfermera, ese ser tan maravilloso que me había tratado tan bien, me recibió con malas caras... Por supuesto, tuvo su queja correspondiente, pues ante un paciente qué mínimo que tratarlo con respeto, si ya no con delicadeza...

Al día siguiente, vino la ginecóloga que estaba cuando ingresé a darme la enhorabuena... tanto las enfermeras de planta que habían estado el día antes como ella pensaban que el domingo acabarían haciéndome la cesárea y, por lo visto, lo que pasó fue un caso "raro"... dilaté antes de borrar el cuello del útero y, por eso, una vez que se borró, me puse de parto...

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Fuese como fuese, todo salió bien y, como he titulado estas entradas, tuve la cita más importante de mi vida...

Espero que os haya gustado y no haberos aburrido mucho... Y que el final no haya defraudado, después de tanta espera...

Un abrazo y muchos besos!!!

martes, 20 de febrero de 2018

La cita más importante de mi vida (Parte 2)

Nos habíamos quedado con la sopa de fideos que fui incapaz de acabar de comerme...

Pues bien, a raíz de ahí pasé una tarde horrible, no quería ver a nadie, pedía que me bajasen a monitores y que me viera la matrona otra vez... y nada...

Alrededor de las 6 de la tarde volví a bajar... me pusieron las correas y nada, contracciones muy poquitas... "es imposible que te duela tanto como dices...", etc.

Otro tacto y... lo mismo... cuello de útero intacto, sigue aguantando porque vas para largo...

Recuerdo que, sobre las 8 de la tarde me subieron a la habitación y me crucé con un ginecólogo al que le supliqué que me hiciera una cesárea... no aguantaba el dolor... Él me dijo: "tranquila, camina y estate relajada"...

Ese mismo ginecólogo le dijo a mis familiares que se fueran para casa, que no tenían que seguir esperando allí porque la cosa iba para largo... y así hicieron, nos quedamos el papá y yo solitos a pasar una noche que se preveía muy larga...

Al subir a la habitación me dejaron ducharme con agua caliente... qué felicidad, qué descanso... pero cuando salí de la ducha, volvieron los dolores... y con ellos, la desesperación ante una noche que yo no me veía capaz de soportar así... y que me dijeran, encima, que no podía dolerme tanto, que estuviera tranquila que quedaba mucho...

A las 10 de la noche hubo cambio de turno y llegó lo peor que puede haber para ser enfermera en planta de maternidad... una señora desagradable, amargada y con muy poco tacto que lo único que hacía era hablarnos mal y tratarnos con una desgana... bueno, sólo con decir que desde que ella entró no se me volvió a controlar el azúcar, lo digo todo...

Yo la pedía que llamase a la matrona, la llamaba porque me encontraba realmente mal y ella nada, ni caso... De repente, a las 11 y algo, la mano en la que tenía puesta la vía de glucosa empezó a hincharse... y, tras haber adoptado una postura un poco rara en el sillón de la habitación, el papá me dice: "te está saliendo un cordón o algo..". Asustados la llamamos y, después de un largo rato, apareció y me dijo, textualmente: "mira, voy a llamar a la matrona, pero no es nada, que eres primeriza".

La matrona subió a verme y me hizo un tacto... "tranquila, te queda como un dedo de cuello de útero por borrar y, después, queda la dilatación... el cordón es el Propess, que se ha salido, pero tranquila, que ya no hacía efecto ni nada... Intenta dormir y por la mañana bajas a monitores..."

Y hasta ahí por hoy... el próximo día, más!!!

Un abrazo y muuuchos besos!!! I

sábado, 17 de febrero de 2018

La cita más importante de mi vida (parte 1)


Yo no sabía qué era un parto inducido... No tenía información de nada y por más que buscaba no podía imaginar que acabase siendo como fue...

Todo empezó unos días antes... Durante el embarazo, tuve diabetes gestacional, llegando a ponerme un montón de puntos de insulina... Un buen día, martes, me empecé a encontrar fatal... vomitaba, estaba débil... y cada vez peor... Por la tarde fuimos a urgencias y allí estuve hasta las 4 de la mañana... no eran capaces de subirme el azúcar y cuando me lo estabilizaron un poquito, me mandaron a casa.

Al día siguiente, bien tempranito, tenía la charla sobre la epidural y la primera cita de monitores. Estaba de 37+1 pero con el tema de la diabetes preferían tenerme controlada...

Pues bien, entro en monitores tras haber desayunado lo que mi estricta dieta marcaba y, como era la primera vez que iba, no me parecía raro que el resto de embarazadas que entraban tardaban menos que yo en irse...

Al poco rato, entra la matrona y me dice que si no tengo nada para comer... Una chica que estaba en monitores me dio una mandarina y yo sin saber a qué venía eso... la dieta era muy estricta con lo que comer y cuándo comerlo...

Un buen rato después, la matrona llamó al ginecólogo, el cual vino a decirme: "baja a la cafetería ahora mismo y te tomas un café con mucha azúcar". Mi respuesta: "no, no puedo, que tengo diabetes..." y él, de nuevo: "tómate un café con mucha azúcar que la niña no se mueve...".

Salí a buscar al papá y, toda asustada, bajé a tomarme el café... me temblaban las manos y el cuerpo entero... después de haber estado con la bajada tan grande el día antes y ahora me decían eso... con todo el miedo del mundo volví a subir a monitores y, el ginecólogo, muy amable, hasta acariciándome la mano me dijo: "tranquila, ya responde...".

Fue una mañana de locos, de ir de aquí para allá a hablar con el endocrino por orden del ginecólogo y demás... al final, la conclusión fue: "ingresas el viernes para provocarte el parto. Ya tiene el peso y no podemos correr estos riesgos...".

Era ya lo último que faltaba para acabar de rematar el embarazo tan... "peculiar" que había tenido (que ya contaré en otro momento)... pero bueno, pensé que llegaría al hospital y en un ratito mi niña estaría conmigo... aaaay, qué ilusa!!!

Llegó el viernes... el viaje al hospital recuerdo que íbamos en silencio mi marido y yo... era temprano y todavía de noche y, por petición mía, íbamos solos... no quería ver a nadie antes de ingresar para no ponerme nerviosa...

Al llegar al hospital, me suben a la sala de dilatación, me dan un pijama y me explican cómo va a ser el proceso... todo esto, yo sola, pues al papá le dejaron fuera... Me atendieron dos matronas majísimas y muy buenas profesionales, al igual que las enfermeras y auxiliares, que eran un encanto.

Un ratito después, llegó una ginecóloga a explicarme que me haría un tacto y después me pondría el Propess para empezar a borrar el cuello del útero... Diagnóstico del tacto: "estás muy verde, tómatelo con calma y si el domingo por la mañana seguimos así, te hago la cesárea...". Bueno, vale, si es así pues yo espero porque me encuentro muy bien... También me pusieron una vía con glucosa y cada media hora me controlaban el azúcar, abriendo o cerrándome la vía según la tuviera...


Ja!!! Me ponen el Propess y, como a la media hora empiezo a tener un dolor de riñones insufrible... yo me quejaba, pero claro, en los monitores no aparecían contracciones así que me decían que estuviera tranquila, que no podía dolerme mucho...

Como a las 12 del mediodía aproximadamente dejaron entrar al papá y era el que me iba contando lo que decían fuera... pues de los nervios yo no quería ni encender el móvil ni nada... así, vienen a decirme que a la hora de comer me subirán a planta a que esté en una habitación dilatando tranquilamente... Llega el momento de subir y yo no podía dejar de decir que a mí me dolía mucho, que me hicieran algo... Vi a mis familiares al subir a la habitación y no podía ni mirarlos...

Recuerdo que me llevaron una sopa de fideos para comer y yo no podía ni comer ni nada... tres cucharadas y... hala, a vomitar!!! Además, no encontraba postura en la que estuviera a gusto... no podía estar sentada, ni echada, ni de pie... y, el resto, os lo contaré el próximo día...

Un abrazo y muchos besos!!!

martes, 13 de febrero de 2018

Carnaval, carnaval...



Hola a tod@s!!!

Después de unos días de descanso, toca volver a la rutina, a las buenas costumbres, a volver a ser nosotros y no eso que siempre nos ha gustado ser detrás de un disfraz o una máscara...

Nosotros este año hemos pasado un carnaval diferente... El papá y yo siempre hemos sido muy carnavaleros, de hecho él, desde que le conozco, es seguidor nato del carnaval de Cádiz y del concurso de chirigotas y comparsas de cada año... Yo, poco a poco, me he ido aficionando (a la fuerza, ahorca), pero nunca pensé que ir a Cádiz en carnaval y perderme así los de mi pueblo me iba a gustar tanto, tantísimo como lo ha hecho...

Desde el viernes hasta el domingo hemos podido disfrutar de la emoción de las comparsas y grupos de chirigotas llegando a la final hasta actuaciones por la calle, unas cañas al solecito en una terraza del Mercado Central, etc... Hemos acabado cansados no, cansadísimos... pero ha merecido la pena.

Celia, además, se ha portado genial... Ha pasado horas y horas sin salir del carro y, los pocos ratitos que estaba en el suelo, buscaba a la gente y bailaba con ellos... ¿La única pega? Por la noche no conocía esa habitación, así que ha dormido las dos noches entre su papá y yo, pero bueno... se lo pasamos, dos días son dos días...



Pero tocó volver... y con mucha pena, pues ya os digo que nos ha encantado. Sin embargo, ahí no acababa el carnaval... En Jaraíz ayer había desfile de nuevo y hoy es fiesta local, así que todavía nos quedaba mucho por delante...

Celia y yo desfilamos, ella con todo su arte bailaba, saludaba a la gente... incluso se salió del desfile para ver a su abuelita... y, por la noche, un poquito de fiesta para los papás, que a todos nos gusta disfrutar un poquito...

Ahora toca volver a la vida real... No sabemos cuándo podremos hacer otra escapadita de este estilo pero, lo que sí está claro, es que hay que aprovechar y vivir el momento... Pues el recuerdo de estos momentos así son los que nos hacen más llevadero el día a día y lo que nos da fuerza para seguir cuando estamos hasta arriba...



Y dicho esto, me despido, que tengo que organizar todavía mucho para volver al trabajo mañana... No sin antes deciros que paséis por la siguiente dirección: www.rompeelmuro.com y dejes tu grito en esta iniciativa de @malasmadres contra la conciliación familiar y laboral de las madres trabajadoras... Yo ya he dejado el mío.

Un abrazo y muuuchos besos!!!

miércoles, 7 de febrero de 2018

Y... a nosotros, ¿qué?



¡Hola a tod@s!

Hoy quiero hablaros de un tema un tanto controvertido...

Como ya dije en la presentación del blog, soy psicóloga. Trabajo en una asociación de personas con discapacidad (niños en su gran mayoría, aunque también adultos).

Pues bien, como es lógico, muchos de estos niños, están alcanzando una edad complicada... Llegan a la adolescencia y empiezan a experimentar cambios y sensaciones que no entienden y que los padres nos piden que les ayudemos a explicarles.

En el caso de los adultos, también ocurre que hay algunos temas que les generan mucha curiosidad, simplemente por el desconocimiento que tienen hacia ellos.

Y es aquí cuando entro yo en juego. En los próximos días voy a tener que impartir unos talleres de sexualidad a estos chicos y... cuál es mi sorpresa que, a la hora de empezar a preparar el material para hacerlo ameno, divertido y que lo entiendan bien... NO LO ENCUENTRO!!!

No hay material en internet para explicar qué es la sexualidad, qué van a experimentar en la adolescencia, qué son los métodos anticonceptivos, etc... No hay forma de encontrar material adaptado para niños, y mucho menos para personas con discapacidad... ni vídeos, ni imágenes, ni pictogramas, etc...

Y me pregunto por qué... ¿es que estos chicos no necesitan aprender sobre ello? Pues quizá necesitan que se les enseñe más que a chic@s que asisten a un instituto en el que pueden recibir charlas y entenderlo y resolver dudas...

Así, me está tocando adaptar un montón de material y emplear mucho más tiempo y esfuerzo... Y esto no quedará aquí, pues después del taller de sexualidad vienen otros temas, tales como el acoso, el proceso de duelo, etc... y tengo la sensación de que voy a encontrarme con la misma variedad de material... poco o nada...

Por lo tanto, si alguien sabe de algún sitio en el que pueda haber materiales adaptados sobre temas de verdadera importancia, dejádmelo en los comentarios que os lo agradeceré de mil amores.

Y dicho esto, me pongo a hacer maletas, para ir dejando cosas hechas, que en dos días nos vamos de viaje... Ya os contaré, el viaje y lo que supone viajar con niños tan pequeños, aunque acepto todo tipo de consejos.

Un abrazo y muchos besos!!!

domingo, 4 de febrero de 2018

Te ganaremos, te lo aseguro.



Hoy es el día mundial contra el cáncer. No tenía pensado escribir sobre esto, pero hoy ha pasado algo... Y es que una estrella brilla más por tu culpa, cáncer. Una estrella muy joven con una niña muy pequeña que se queda aquí, sin su mamá.

Me encantaría no poder escribir esta entrada por no tener datos, por no saber sobre ti. Pero no... Hace 14 años llegaste a nuestras vidas, consiguiendo hacer mucho más fuerte y luchadora a mi abuela. Hace dos años de nuevo, en mi padre, y también te superamos. Hace 7 meses, no tenías bastante, y otra vez, en mi madre... Basta ya!

No sé si yo seré la siguiente, o si ya habrás acabado de cebarte con nosotros, pero basta... No te queremos cerca, ni yo, ni mi familia, ni nadie. No queremos más dolor, más incertidumbre por el qué pasará, más noches en vela ni más llorar a escondidas en momentos de flaqueza.

Es injusto que haya niños que se tengan que quedar sin sus madres por tu culpa. Y es por eso por lo que escribo esta entrada, porque me has hecho pensar mucho...

Vale ya de quejarnos por tonterías, de protestar por dormir más o menos, de salir enfadados del trabajo a diario... Vamos a disfrutar, a vivir la vida (que son dos días), a aprovechar el tiempo al máximo con los que queremos y exprimirlo a tope... Ya habrá tiempo de lamentaciones, vamos a buscar lo bueno que, lo malo, por desgracia, viene solo... Como tú, cáncer.

Por eso te digo, como pone en el título, que te ganaremos... nos costará más o menos, pero te ganaremos, te lo aseguro.

Y a tod@s los que estéis pasando o hayáis pasado por un cáncer, en primera persona o en algún familiar... mucha fuerza, mucho ánimo y no os rindáis... Podremos con esto y con más. Y ojalá, algún día, pueda escribir una entrada diciendo: "TE LO DIJE, TE GANAMOS".

viernes, 2 de febrero de 2018

Mi primer año de mamá.

            Mañana cumple mi niña 14 meses… y es ahora cuando parece que yo vuelvo a ser yo…
            Me explico:
            #Celia vino de repente, después de un embarazo “particular”, por decirlo de algún modo (ya os contaré en otro momento todo esto…) y 17 horas de parto inducido… Como todos los papás primerizos, el papi y yo nos enfrentamos a miles de situaciones nuevas, desde cambiar 7 pañales en las primeras 2 horas al llegar a casa, hasta llegar a acostumbrarla a dormir en la silla de paseo cuando tenía 8 meses y que se nos hicieran las noches eternas…
            Los primeros meses son duros, muy duros. Tengo una amiga que, cuando alguien está a punto de parir y pregunta por el parto y demás, ella dice: “el parto no es nada con lo que viene después”… Y razón no le falta… Será cosa de las hormonas, de la inexperiencia o yo qué sé, pero la verdad es que es todo muy difícil al principio… Y aquí he de aclarar que #Celia fue una bendita… se enganchó desde el primer momento al pecho, a los 2 meses y medio nos dio el “susto” de dormir de 11 de la noche a 6 de la mañana del tirón, a los 4 meses el destete fue muy fácil y nada traumático (para ella, para mí sí fue un poco peor, ya os contaré…), etc. No obstante, yo me sentí bastante rara al principio (son tantas cosas para contar…).
            Por eso digo que es ahora cuando empiezo a ser yo misma… Más cansada, eso sí, y yendo deprisa a todas partes… pero yo, al fin y al cabo. He tenido que cambiar mis prioridades y aprender a compaginar trabajo con niña... A estar deseando llegar a casa y que llegue el fin de semana, las vacaciones... para simplemente estar en casa... Pero creo que es algo que entra dentro del papel de "madre trabajadora", ¿no?



            Y ¿vosotros? ¿Os pasó algo parecido? Contadme!!!

            Un abrazo y muchos besos.

jueves, 1 de febrero de 2018

Me presento.

Hola a tod@s!

Me llamo Tamara, soy psicóloga y mamá primeriza de una preciosa niña que está a punto de cumplir 14 meses. Estoy felizmente casada desde hace casi 3 años y estamos formando una familia de la que me siento muy orgullosa.

Siempre me ha gustado mucho escribir y, desde que soy mamá, sigo en las redes sociales a muchas otras que, como yo, pasan por mil y una situaciones a la hora de compaginar maternidad y trabajo... Es por eso por lo que empiezo este blog, porque siempre había tenido el gusanillo de hacerlo y, bueno, ahora creo que es el momento.

No pretendo ser ejemplo de nada, ni mucho menos... simplemente contar mis experiencias y conocer las vuestras, si me dejáis.

Un abrazo y muchos muchos besos.