¡Hola a tod@s!
Hoy me ha salido la vena de profesional, más que la de mamá,
y quiero hablaros de un tema muy importante en el desarrollo de los niños: el
Juego Simbólico.
Disfrazarse es muy divertido, y tiene muchos beneficios.
¿Qué es?
El juego simbólico es la capacidad que tienen los niños para
imitar situaciones de la vida real, que ven en los demás y, de esta manera, ser
capaces de ponerse en la piel de otros. Esto pasa, por ejemplo, cuando vemos
cómo un niño juega a dar la comida a un muñeco tal y como lo hacemos nosotros
con él.
A los mellis les habla además de darles la merienda...
¿Por qué es tan importante?
El juego simbólico es fundamental para el desarrollo tanto
cognitivo como emocional de todos los niños.
El hecho de imitar, de hacer como si fuéramos otra persona,
es algo a lo que todos hemos jugado de pequeños y, que ahora, lo vemos en
nuestros hijos.
Por eso es importante facilitarles que lo lleven a cabo y
permitir que recreen distintas situaciones, ya sea de forma espontánea o con
nuestra ayuda (jugando a ser maestros, a hacer la comida, a disfrazarse y
pensar que eres un dibujo animado, por ejemplo).
"Cafetería de Celia"... donde te sirven el café con las gafas del revés.
Y es que, aunque parezca una tontería, es algo que en mi
trabajo muchas veces tengo que trabajar con niños que no lo llevan a cabo, pues
sus beneficios son múltiples:
- Fomenta la imaginación y la creatividad.
- Ayuda a la adquisición de habilidades sociales tales como el trabajo en equipo o la empatía.
- Sirve para exteriorizar sentimientos y emociones que, de otra manera, quizá no se atreven a expresar, ya que jugando a ser otra persona pueden manifestar sus miedos, su rabia, etc., sin temor a que nadie les reprenda pues, al fin y al cabo, es algo de “la otra persona”.
- Facilita el conocimiento del entorno que les rodea y el funcionamiento de muchos objetos.
- Estimula la curiosidad, lo cual es básico para cualquiera aprendizaje, sobre todo de nuevas conductas.
- Permite que aprendan vocabulario nuevo.
- Ayuda a que conozcan mejor sus propias habilidades, así como a desarrollar la psicomotricidad y su propio cuerpo.
- Es bueno para estructurar su pensamiento.
- Fomenta la autoestima y el autocontrol, así como el aporte de confianza en uno mismo que reciben.
Como veis, es bastante larga la lista de beneficios que
aporta el juego simbólico a los niños, por lo que, cuando veáis que vuestros
hijos juegan a imitaros a vosotros, al profe del cole, o simplemente a bailar o
cantar como hace su personaje de dibujos favorito, alegraos pues, además de que
seguro está para comérselo así, está adquiriendo un montón de habilidades y
capacidades que, el día de mañana, serán las que formen su personalidad.
No sabemos si a Minnie le gustarán las galletas...
Y ahora, contadme, ¿cuáles son los “juegos simbólicos” que
más llevan a cabo vuestros peques?
* Por cierto, habrá quien diga que mi hija solamente juega con juguetes "para niñas" y se me echarán encima... No, también tiene animales, dinosaurios, juega a que es un león, etc., en cada momento, lo que le apetece.
Un abrazo, y muchos besos!




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