Hace unas semanas, os conté en Instagram que Celia pasó por unas noches terribles... se despertaba llorando, gritaba, y tardaba un montón en volverse a dormir... al rato, volvía a despertarse... o incluso lloraba dormida y, claro, al intentar consolarla, se despertaba, se asustaba más... y otra vez a volver a empezar...
Fueron muchos los consejos que me disteis... que si eran pesadillas, que si eran terrores nocturnos... pero... realmente sabemos distinguirlos?
Os cuento:
Las pesadillas no son más que episodios desagradables y de angustia que se producen durante una fase del sueño conocida como REM. Pueden aparecer en cualquier momento de la noche y el niño se despierta asustado, sudoroso, con ansiedad, etc. Son más normales entre los 4 y los 8 años, pero también hay casos de niños más pequeños y más mayores. Una vez despiertos, lo difícil es que se vuelva a dormir, ya que tendrá miedo de volver a tener esa pesadilla.
Por ello, la forma de actuar más correcta es la siguiente:
- Acudir en su ayuda e intentar calmarle, suavemente, con palabras de cariño.
- No preguntar por la pesadilla.
- Si el niño te cuenta los detalles por sí mismo, intentar explicarle lo absurdo de la pesadilla, bien haciendo burla al "protagonista" de ésta, o con datos más reales.
Los terrores nocturnos, por el contrario, se presentan en niños más pequeños, normalmente entre los 3 y los 6 años, aunque como ocurre con las pesadillas, hay casos en niños de otras edades.
En este caso, se trata de episodios de terror que hacen que el niño sufra realmente, y que se producen en la fase del sueño denominada como No-REM, más frecuentemente en el primer tercio de la noche. Normalmente, el niño grita desconsoladamente y, al ir en su busca, puede ser que tenga los ojos abiertos o cerrados, gritando, etc. En muchos casos, hasta te aparta de su lado.
Los episodios de terrores nocturnos no duran mucho, alrededor de unos 10 minutos, y está desaconsejado despertarles. Son más frecuentes en épocas de estrés, de enfermedad o fiebre, etc.
Y, ahora bien... ¿qué fue lo que pasó Celia durante esas noches?
Pues sigo sin saberlo... o creo que las dos cosas... Pues había veces que se despertaba llorando y se la notaba que estaba asustada, me abrazaba, no quería separarse de mí... mientras que, otras veces, gritaba y, era yo la que, sin querer, al ir en su ayuda, la despertaba con la luz o de alguna forma, y era completamente distinto a lo anterior...
De momento, hace unos días que no pasa... Cruzaremos los dedos para que sigamos así.
Y, ¿vosotros? Contadme, habéis tenido alguna experiencia con pesadillas o terrores nocturnos?
Un abrazo y muchos besos.













